20100301

Lo que dura un cigarro

… y todo termina siendo tiempo no? “No, me fumo éste y nos vamos”, “acompáñame a fumarme un cigarro”, “este año dejo de fumar”. Si, de bolas, ya todas estas frases terminan con uno sentado hablando paja con alguien y prendiendo otro.
Al final nunca sabemos cuánto es que dura un cigarro, siempre es más de lo que se tarda el carrito en llegar, o menos de lo que se tarda la caraja que estás esperando. Siempre se hace corto cuando queremos fumar y largo cuando estamos asqueados… bueno, ¿como todo en la vida no?
No es que queramos fumarnos tres antes de irnos, o dos cuando alguien te está acompañando o que simplemente este año no me provocó dejar de fumar, sino que estamos usando esta mierda como muleta en esta vida en la que andamos cojos.
Si me arrecho prendo un cigarro, si estoy deprimido no lo pienso dos veces, cuando acabo de comer como un cerdo me fumo hasta dos y las razones no es ni porque me calma ni porque me hace feliz ni porque es parte de la comida para mi, - capaz esto si- sino porque quiero que sepas que estoy arrecho, que estoy triste y que acabo de comer bien, es un guiño social. Ese primer jalón que todos pegamos cuando el yesquero echa chispas y se prende esa llama iluminadora de supuesta paz y tranquilidad, porque mira que queremos asociar fumarse un cigarro con la paz y la tranquilidad, no es más que un cartel que muestra tu estado de ánimo. “Mierda qué buena estaba esa carne” y botas el humo como si acabaras de tener un orgasmo en los pulmones y en el paladar.
El hecho es que esta mierda nos mata poco a poco y nosotros los que fumamos nos estamos suicidando lentamente para tener algún tipo de interés para el resto de los mortales. Todos los que empezamos a fumar fue porque vimos a alguien que se veía de pinga fumando y quisimos vernos así, y con todo esto no estoy diciendo que lo de la adicción es mentira, pero el peo estuvo en querer ser de pinga como el carajo de la película, o como nuestros papás o como ese tipo con la melena que tocaba guitarra sin soltar el cigarro de los labios. Todos queríamos ser Slash.
¿Cuánto dura un cigarro? No sé, supongo que hasta que sientas que eres tan de pinga como Slash o como tu papá o como el carajo de la película, o si tienes suerte, hasta que te des cuenta que no necesitas esta mierda para convivir en esta vida en la que a los que fumamos cada vez nos arrinconan más, diciéndonos “ya los que fuman no son tan de pinga”.
Todavía me queda media caja…

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